MÜLLER FESTEJA el 1-0. Le ganó a Otamendi y tocó de cabeza ante Romero (Photogamma)
CIUDAD DEL CABO, Sudáfrica (Enviado especial). Si un Mundial se construye a base de pasar pruebas, la Selección falló groseramente en la más importante que le tocaba rendir y con justicia regresa de Sudáfrica con una goleada sin atenuantes. Fue un 4-0 que graficó con certeza la categoría que mostraron los dos equipos durante los 90 minutos. Uno fue una aplanadora, tuvo las ideas claras y atacó por donde más le convenía. El otro no supo de qué forma sobrellevar un gol tempranero, confió en exceso en un Messi que no apareció y no atisbó a tener reacción plausible, ni en funcionamiento ni en temple.
Argentina entró a la cancha prácticamente perdiendo 1-0. Ni habían terminado de acomodarse cuando llegó ese tiro libre desde la derecha y el cabezazo de Müller. Se vio el gol antes de que el jugador revelación tocara la pelota: el número 13 se desprendió del movimento de Otamendi y quedó solo para cambiarle la trayectoria. Romero no llegó a reaccionar.
EL GOL DE MÜLLER cambió el resultado pero no el trámite. Alemania tuvo más la pelota (Photogamma)
A partir de ahí, Alemania aprovechó el mazazo y se dedicó a tener la pelota, algo que en los papeles se pensaba que iba a hacer la Selección. Y con la posesión es difícil no lastimar. Más teniendo a jugadores como Müller, la gran revelación de la Copa. Fue precisamente el niño maravilla quien aprovechó un error de Heinze y dejó solo a Klose, que perdió un gol hecho y tiró la pelota por arriba.
Con Messi apagado (intentó el primer desborde a los 28), poca movilidad de los volantes y la producción lógica de los laterales defensivos obligados a cumplir función de ataque, la Selección no mostró ideas. Y sin ideas, la única posibilidad es la holandesa: pelota parada y a esperar qué pasa. Pero para eso, hace falta generar tiros libres. El primero recién se dio a los 30, por foul a Tevez. ¿Resolución? Messi por arriba del travesaño, cuando la jugada pedía centro.
Cinco minutos más tarde, una mano de Müller abrió una nueva posibilidad. Mal resolución de Messi, pero desconcentración alemana en el fondo que permitió que una pelota se filtrara para el mismo Messi. El juez de línea Ilyasov levantó la bandera inmediatamente por ver a Tevez en offside. La jugada terminó con la pelota en el arco de Neuer, empujada por Higuain, pero ya estaba bien anulada.
Higuain sufrió naturalmente la falta de posesión argentina. Pero en la única jugada que recibió en el área, le enganchó bien a Friedrich y llegó a patear abajo. Fácil para Neuer, pero una señal de que Alemania no era imbatible en el fondo.
SCHWEINSTEIGER fue una de las figuras: corrió e hizo jugar a todo el equipo (Photogamma)
En los contraataques, la Mannshaft seguía con el chip del partido contra Inglaterra incorporado. A los 44 Lahm dejó en ridículo a Heinze, pero se lo perdió Müller. Una nueva pelota perdida por Heinze terminó con un remate por arriba de Schweinsteiger. Y Argentina dejó muy mala imagen en el primer tiempo. Fueron los 45 minutos más largos de la era Maradona.
El segundo tiempo comenzó bajo los mismos parámetros. Maradona prefirió ratificarle la confianza a los once (más de uno estaba para el cambio) pero no se vio una mejoría inmediata ni una Argentina que haya salido a comerse vivo al rival. SIn embargo, el equipo comenzó a tener más la pelota. Y así logró adelantar las líneas y presionar más a Alemania. El arquero Neuer tuvo que intervenir en 4 jugadas (todas ellas relativamente fáciles) en menos de 5 minutos. Alemania parecía cómoda dejando venir a Argentina y esperando por esos espacios que cada vez eran más grandes.
Y por el lado más transitado de la defensa argentina (callejón del 4 y el 2, ¿les suena haber leído que el funcionamiento no era bueno y que se necesitaban cambios?), llegaron dos golpes más. Primero el de Klose, tras un desborde de Podolski (¡lo que jugó!) y luego por una jugada en la que a Schweinsteiger los rivales se le abrieron como conos: el centro atrás terminó en la red por el toque de Friedrich, el central que se comió a Higuain. El shock argentino era total.
El ingreso de Pastore (0-2) le dio algo de frescura pero no toda la necesaria para poder lidiar con una Alemania que a esa altura ya era intratable. Y el 4-0, nuevamente en los pies de Klose tras un rápido contraataque, le dio la puñalada final a un equipo que comenzó a ahogarse en lo táctico desde que perdió a Verón. Y ahora, en el tiempo para el balance, el análisis, las seguras críticas al periodismo, quedará por repasar aquella declaración de la Bruja luego de la victoria a Uruguay. Había muchas cosas por cambiar en la AFA, desde lo más arriba hasta el último estamento. Y no se cambió ninguna. Pero claro, el equipo de Löw de eso sabía muy poco. Al fin y al cabo, la información que necesitaba era que tenía que atacar por la derecha argentina. Y con eso, bastó y sobró.
Martín Mazur