20 de Mayo de 2012
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Armaron el bolso...

La vuelta a casa

Sudáfrica 2010 ya forma parte del pasado. Las selecciones que alcanzaron instancias finales, regresaron a sus países. Emotivo recibimiento en Holanda y Uruguay.
DE LA CABEZA. Mediante un dispositivo de mangueras que se pasean por su casco, el hombre se tomó unos tragos y de paso disfrutó de los goles de Forlán (ADB).
“Taza taza, cada uno para su casa”, reza la frase popular. El Mundial quedó atrás y todas las selecciones abandonaron suelo sudafricano. Holanda y Uruguay, los últimos equipos en llegar a sus países sin el objetivo final cumplido, tuvieron una bienvenida acorde con sus desempeños.

“Estoy orgulloso de mis jugadores”, había anunciado Oscar Tabárez post derrota con Holanda en semifinales. Y en Montevideo, concordando con las palabras del Maestro, montaron un recibimiento a la altura de la participación Celeste. No era para menos: la última vez de Uruguay entre los cuatro mejores data de México 1970.

El micro se paseó por la rambla, el pasaje costero de la ciudad hasta llegar, tras superar una marea de fanáticos, al Palacio Legislativo, donde se improvisó un escenario para recibir a los jugadores.
El primero que tomó el micrófono fue el presidente José Pepe Mujica. Luego le cedió la palabra a Tabárez, Lugano -el capitán-, Abreu, bautizado “el abuelo” por el plantel, Pérez y Forlán, elegido el mejor jugador de la Copa del Mundo.

En el emotivo acto, la Intendencia de Montevideo declaró Ciudadanos Ilustres a los jugadores y al plantel de la Selección. Repartieron 50 medallas.

Las banderas blancas a rayas azules horizontales con un sol más reluciente que nunca, cómplices, se reproducían, se duplicaban, casi con la sensación de que eran infinitas. Tres millones de corazones recibían a sus ídolos…

MULTITUD ORANJE. Miles de personas se aglutinaron para recibir a los jugadores. Holanda perdió su tercera final por Copas del Mundo.

En Holanda no se quedaron atrás. La caída en la final con España no hizo mella en la gente: el plantel recorrió en lancha los innumerables canales que surcan Amsterdam, la capital, y fue secundado por una multitud.

Previo al paseo, el gobierno le había otorgado la distinción de “Oranje Nassau” -pasaron a formar parte de la orden de caballeros- al entrenador Bert Van Marwijk y a Giovanni van Bronckhorst, el capitán.

Pasaron los Messi, los Robben, los Villa y las interminables jornadas de programación. La realidad pegó una bofetada y nos retorna de la fantasía mundialista. En vilo, habrá que esperar cuatro años más: Brasil 2014, allá vamos. Con la idea del recibimiento a los 23 argentinos que disputen, al menos, los siete partidos.

Mauro Gurevich
Nota publicada el 13/07/2010

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